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sábado, agosto 30, 2025

Monseñor Alejandro Goic, el obispo emérito de Rancagua, en delicado estado de salud

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El obispo emérito de Rancagua, monseñor Alejandro Goic Karmelic, se encuentra en un delicado estado de salud. El religioso de 85 años fue ingresado de urgencia este viernes 29 de agosto a la Clínica Isamédica de la capital regional, donde permanece bajo observación médica y recibiendo los cuidados necesarios.

El Obispado de Rancagua emitió un comunicado informando sobre la situación de monseñor Goic. La institución hizo un llamado a la comunidad diocesana para que se una «en oración confiada al Señor, pidiendo por la pronta recuperación y fortaleza de Monseñor Goic en este delicado momento de salud». Además, solicitaron a las parroquias, comunidades religiosas y fieles en general, que ofrezcan oraciones y eucaristías por su pronta mejoría.

Una vida de servicio y defensa social

Monseñor Alejandro Goic fue obispo de la Diócesis de Rancagua entre 2004 y 2018, y su trayectoria siempre mostró un fuerte compromiso con la justicia social. Ordenado sacerdote en 1966 en Punta Arenas, sirvió como párroco y capellán de la penitenciaría local. Incluso participó en gestiones de la Iglesia para evitar un conflicto bélico entre Chile y Argentina en 1978.

Su sensibilidad por los temas sociales lo llevó a visitar las minas de carbón de Lota en la década de 1980 para conocer de primera fuente las demandas de los trabajadores, lo que le valió el apodo de «Obispo rojo». En Rancagua, fue un factor clave en las negociaciones del conflicto de los trabajadores subcontratados de Codelco en 2007 y propuso reemplazar el salario mínimo por un «Sueldo ético» no inferior a $250.000.

Despedida marcada por la crisis

La renuncia de monseñor Goic al gobierno pastoral de la Diócesis de Rancagua en 2018 estuvo marcada por las «dolorosas circunstancias que vive la Iglesia diocesana». En ese momento, el prelado había suspendido a 14 sacerdotes para determinar si habrían incurrido en supuestos «abusos sexuales, conductas impropias y desórdenes administrativos».

En su despedida, monseñor Goic se refirió a estas circunstancias con emotividad: «Por eso es que las dolorosas circunstancias que vive la Iglesia diocesana, le imprimen un sabor amargo a este momento».

Ahora, la comunidad diocesana se une en oración por la pronta recuperación de este obispo que dedicó su vida al servicio y la defensa de los más vulnerables.

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