Lindomar Amaro, un joven de 27 años detenido en 2024 durante las protestas contra el gobierno de Nicolás Maduro, ha fallecido bajo custodia estatal, según denuncias de la líder opositora María Corina Machado y una organización no gubernamental.
Amaro, quien había sido arrestado por «incitación al odio, hostigamiento y tenencia de arma de guerra», murió el 3 de mayo en la cárcel de Tocorón, un penal de máxima seguridad ubicado en el estado Aragua. La causa reportada fue un «ahorcamiento dentro de su celda», según el Comité por la Libertad de los Presos Políticos (CLIPP), que recordó que Amaro «ya había atentado contra su vida» anteriormente.
Una muerte más en las cárceles venezolanas
La muerte de Lindomar Amaro se suma a una larga lista de «presos políticos» que han fallecido bajo la custodia del Estado venezolano desde 2014, según activistas de derechos humanos. El CLIPP afirma que al menos seis detenidos han muerto entre 2024 y lo que va de 2025, «confirmando una política de abandono e impunidad dentro del sistema penitenciario».
La líder opositora María Corina Machado, quien reivindica la victoria de la oposición en las elecciones presidenciales de 2024, acusó directamente al presidente Maduro de ser el «único responsable» de la muerte de Amaro. «Este es uno de los crímenes más horrendos que este régimen ha cometido», sentenció Machado.
Denuncias de abusos y negligencia
Las organizaciones de derechos humanos han denunciado reiteradamente los abusos y la negligencia en las cárceles venezolanas, donde se reportan casos de hacinamiento, falta de atención médica y condiciones infrahumanas. Según el Foro Penal, actualmente hay 906 presos detenidos en Venezuela por razones políticas.
La muerte de Lindomar Amaro ha generado una ola de indignación y exigencias de justicia por parte de la oposición y la sociedad civil. Esperan que este nuevo caso de violación de derechos humanos en las prisiones del régimen de Maduro no quede impune.