El nacimiento de un hijo o hija debería ser un momento de alegría y celebración, pero lamentablemente, en demasiados casos, esa experiencia se ve empañada por situaciones de violencia y maltrato. Estos episodios, conocidos como violencia gineco-obstétrica, pueden ocurrir antes, durante o después del parto, e incluso durante una consulta ginecológica de rutina, sin que haya un embarazo de por medio.
La nueva Ley Integral de Violencia Contra las Mujeres, promulgada en Chile el año pasado, define la violencia gineco-obstétrica como «todo maltrato o agresión psicológica, física o sexual, negación injustificada o abuso que suceda en el marco de la atención de la salud sexual y reproductiva de la mujer, especialmente durante la atención de la gestación, preparto, parto, puerperio, aborto o urgencia ginecológica».
Reconociendo un Problema Oculto
Según la Encuesta Nacional de Violencia Contra las Mujeres 2024, al menos el 32,5% de las mujeres en la Región Metropolitana de Chile reconoció haber sufrido malos tratos en este tipo de contexto. Sin embargo, los expertos creen que las cifras reales podrían ser aún más altas, especialmente cuando se trata exclusivamente del contexto de un embarazo. Un estudio realizado en Chile en 2022 encontró que el 79,3% de las participantes sienten que han sufrido algún tipo de violencia obstétrica.
La ministra de la Mujer, Antonia Orellana, señaló que la violencia gineco-obstétrica no es algo nuevo, pero que esta es la primera vez que se reconoce en una ley. «La mayoría de las mujeres en nuestro país saben que pueden denunciar, en modo abstracto, saben más o menos cuáles son las conductas por las que pueden buscar apoyo de la justicia. Y en ese sentido, aquí estamos difundiendo nuevas conductas frente a las que se puede buscar ayuda», explicó.
Prácticas Abusivas y Maltrato Psicológico
La violencia gineco-obstétrica puede manifestarse de diversas formas, desde procedimientos invasivos sin consentimiento o información previa, como la presión en el abdomen durante el parto, la administración de medicación para acelerar el proceso o cortes vaginales sin explicación, hasta comentarios ofensivos o humillantes durante la atención ginecológica.
Según la ministra Orellana, también se considera maltrato psicológico durante la atención, como decirle a la mujer que «está exagerando» o que «si le gustó tanto abrir las piernas, ahora no se queje». Estas actitudes despectivas o amenazantes, como gritos, críticas y humillaciones, son igualmente consideradas violencia gineco-obstétrica.
Avances en la Protección de las Mujeres
La Ley Integral de Violencia Contra las Mujeres establece obligaciones especiales para el personal de salud, tanto público como privado, de incorporar la perspectiva de género en su atención. Además, se deberán implementar medidas para garantizar el cumplimiento de la Ley 20.584, asegurando un trato digno, acceso a información clara y consentimiento informado, junto con una atención humanizada y respetuosa.
Asimismo, la ley modifica el Código Penal, agregando que cometer delitos en el marco de conductas activas constitutivas de violencia gineco-obstétrica será considerado una circunstancia agravante para los trabajadores de salud pública o privada.
Con estas medidas, Chile da un importante paso hacia la erradicación de los abusos y maltratos que muchas mujeres han sufrido durante la atención de su salud sexual y reproductiva. Es hora de que el nacimiento de un hijo o hija sea siempre un momento de alegría y no una pesadilla.