La Fuerza Aérea del Perú se encuentra en la recta final de uno de los procesos de selección militar más relevantes en décadas. El gobierno peruano está a punto de escoger el avión de combate que dotará a su defensa de capacidades modernas y disuasivas.
Aunque los focos apuntan a una definición entre el Gripen (Suecia) y el Rafale (Francia), el F-16, el mismo modelo que emplea la Fuerza Aérea de Chile, sigue en competencia y no ha sido excluido de la lista de alternativas para reemplazar la flota actual. La decisión involucra una inversión estimada en 3.500 millones de dólares por 24 aeronaves de guerra.
Reuniones clave para el F-16 en Perú
Recientemente, una delegación peruana liderada por el ministro de Defensa, el canciller y el comandante general de la Fuerza Aérea, sostuvo encuentros de alto nivel en Estocolmo y París para evaluar las ofertas del Gripen E y el Rafale F4, respectivamente.
Si bien las reuniones marcaron prioridad para los cazas europeos, la opción estadounidense del F-16 continúa siendo considerada. La propuesta de Estados Unidos incluye ventajas en financiamiento militar y soporte logístico, pero enfrenta desafíos en el alto costo de mantenimiento y las limitaciones en transferencia de tecnología.
Capacidad disuasiva de Perú
Expertos como el exministro y excongresista peruano Juan Sheput han remarcado la importancia de restablecer la capacidad disuasiva nacional tras diferentes episodios con países vecinos, especialmente después del reciente diferendo con Colombia.
«Durante los últimos meses, a raíz de la probable adquisición de 24 aviones caza de guerra, había un diálogo interno, una suerte de debate interno, en el cual había una oposición indicando que estos no eran necesarios. Bueno, la fuerza de la realidad se está imponiendo y yo considero que, por estos días, el Perú debería pensar seriamente en recuperar esa capacidad disuasiva que al final es la garantía de la paz y elegir lo mejor», afirmó Sheput.
Alianzas geopolíticas y tecnología de combate
Expertos como el teniente general FAP (r) César Gallo han puesto en valor el impacto que tendrá la decisión final, advirtiendo sobre la relevancia de las alianzas geopolíticas y la autonomía tecnológica que se derive de la compra del nuevo caza.
En este escenario, para algunos expertos, el F-16 estadounidense representa una opción valiosa en términos de interoperabilidad regional y acceso a tecnología de combate probada. Por su parte, el Rafale francés cuenta con precedentes en la aviación peruana y se perfila como un candidato con capacidades sobresalientes.
La transferencia de tecnología y la posibilidad de ensamblaje o mantenimiento nacional son contempladas como incentivos para una decisión que se considera estratégica no solo en términos militares, sino también industriales y económicos.
Las autoridades que lideran el expediente consideran la misión como prioritaria para la seguridad nacional y el desarrollo tecnológico local, y esperan que la incorporación del nuevo caza marque la mayor modernización militar peruana desde los años ochenta.