En un hecho que sacude a la comunidad médica y a la población en general, al menos cinco personas han perdido la vida en una serie de ataques armados perpetrados en tres hospitales de la ciudad de Culiacán, en el estado mexicano de Sinaloa. Estos actos de violencia, que parecen estar relacionados con la feroz pugna entre facciones del cartel de Sinaloa, han puesto de manifiesto la grave crisis de seguridad que azota a la región.
Según los reportes, los primeros incidentes tuvieron lugar en el Hospital General de Culiacán, donde sujetos disfrazados de personal médico asesinaron a balazos a un paciente que se encontraba internado por una herida de bala. Posteriormente, se registró otro ataque en una clínica privada del centro de la ciudad, donde un joven de 20 años fue ejecutado en una agresión directa.
Más tarde, en la noche del viernes, se reportaron disparos en las inmediaciones del Hospital Civil de Culiacán, donde un grupo armado que viajaba en un vehículo abrió fuego contra las instalaciones. Este ataque dejó al menos tres personas muertas y cuatro heridas, entre ellas una menor de edad.
Estos hechos se enmarcan en una crisis de violencia que Sinaloa ha estado experimentando debido a la feroz disputa entre las facciones Los Chapitos y Los Mayos del cartel de Sinaloa. Desde septiembre de 2024, esta pugna ha dejado más de 1.500 muertos en la entidad, según datos oficiales.
Sin embargo, a pesar de esta alarmante situación, el Gobierno ha informado de una reducción del 20,5% en los homicidios en Sinaloa durante los primeros 10 meses de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum. Esta cifra, si bien representa un avance, sigue reflejando la enorme complejidad y desafíos que enfrentan las autoridades para garantizar la seguridad de la población.
Estos ataques a hospitales, que vulneran uno de los espacios más sagrados y protegidos, son un recordatorio escalofriante de la cruda realidad que enfrentan los ciudadanos de Sinaloa. Mientras las autoridades continúan trabajando para restablecer el orden y la paz, es fundamental que la sociedad en su conjunto se una en la búsqueda de soluciones duraderas que pongan fin a esta espiral de violencia.