El pasado 4 de abril, la familia propietaria del restaurante Don Emelio en Viña del Mar, Chile, vivió una experiencia que muchos solo pueden soñar: recibir la visita de la Princesa Leonor de Borbón, heredera al trono de España. En medio de su primer viaje de instrucción como guardiamarina a bordo del Buque Escuela Juan Sebastián de Elcano, la princesa decidió almorzar en este humilde establecimiento, dejando una huella imborrable en sus dueños.
«Esto fue un regalo que la vida nos dio de recibir a alguien, que no va a volver a pasar»
, expresó Marcelo Assicie, el propietario del restaurante, quien se mostró emocionado y agradecido por esta inesperada visita real.
Una Oportunidad Única
Según relató Assicie, la llegada de la princesa Leonor al restaurante Don Emelio fue completamente fortuita, sin ningún tipo de preparación previa. «Esto no se gestó, sino (que fue) por una mera casualidad. O sea, yo no preparé, yo no tengo contacto con nadie, yo no conozco a nadie. O sea, esto fue como si tú vienes al restaurante y te presentas»
, explicó.
Para la familia, recibir a la heredera al trono español fue como «ganarse un premio en la lotería»
. Su esposa, Nieves, quien tiene ascendencia española, se sintió especialmente emocionada por esta visita inesperada.
Una Comida Sencilla y Memorable
Durante su visita, la princesa Leonor y los cadetes que la acompañaban disfrutaron de una comida sencilla pero deliciosa, degustando platos típicos del restaurante como pescado, ceviche y croquetas de mechada. Assicie destacó la simpatía y modales impecables de la princesa, a pesar de que él y su familia desconocían el protocolo para atenderla.
«Es de una sensibilidad y una educación admirable. Todo lo pedía por favor, todo era agradeciendo»
, comentó el propietario, quien también resaltó que no hubo regalos ni tratos especiales, y que cada comensal pagó por su consumo.
Un Recuerdo Imborrable
La visita de la princesa Leonor al restaurante Don Emelio quedó inmortalizada en una fotografía que, según Assicie, fue solicitada por la propia princesa. «El escolta principal le dijo a mi esposa ‘¿tú te quisieras tomar una foto con la princesa?’, y ella dijo ‘me encantaría tomarme una foto con ella y con su esposo'»
.
Para los dueños del restaurante, esta experiencia única marcará su vida para siempre, sin embargo, aseguran que no cambiará su enfoque de ofrecer buena comida y un servicio sencillo a sus clientes.