En medio de una prolongada huelga de profesores que ha dejado a cerca de 11,000 estudiantes sin poder iniciar el año escolar, el Gobierno de Chile ha tomado una medida drástica al suspender de sus funciones al director ejecutivo del Servicio Local de Educación Pública (SLEP) de Magallanes, Mario García.
Según el ministro de Educación, Nicolás Cataldo, la suspensión de García se debe a una «mala gestión» que lo convierte en parte responsable de la movilización docente, la cual se ha extendido por más de 30 días en la región.
Tensión creciente en Magallanes
La decisión del Gobierno llega en un momento de gran tensión en Magallanes, donde los profesores se han mantenido en paro tras rechazar la última propuesta del Ejecutivo, la cual, según ellos, no abordaba adecuadamente sus demandas salariales.
«Algunos ya se han bajado del paro, por lo que el Mineduc trabaja en una eventual recandelarización del año escolar, el que podría extenderse -incluso- hasta el próximo 15 de enero de 2026.»
Esta situación ha generado una gran incertidumbre entre los estudiantes y sus familias, quienes se han visto afectados por la interrupción del año académico. Algunos docentes han decidido reincorporarse a sus labores, lo que ha llevado al Ministerio de Educación a explorar opciones para reactivar el calendario escolar, incluyendo la posibilidad de extenderlo hasta enero del próximo año.
Buscando soluciones a la crisis
La suspensión del director ejecutivo del SLEP de Magallanes es una medida drástica que busca abordar la crisis educativa en la región. Sin embargo, es crucial que el Gobierno y las autoridades educativas trabajen de manera colaborativa con los docentes para encontrar soluciones duraderas que satisfagan las demandas del profesorado y garanticen el derecho a la educación de los estudiantes.
Algunas posibles vías de acción podrían incluir:
- Establecer un diálogo abierto y constructivo con los representantes de los maestros para comprender y atender sus preocupaciones de manera integral.
- Implementar un plan de acción específico para la región de Magallanes que aborde tanto las cuestiones salariales como las condiciones laborales de los docentes.
- Garantizar una comunicación transparente y oportuna con la comunidad educativa para mantenerlos informados sobre los avances y las soluciones en desarrollo.
- Considerar la posibilidad de implementar medidas de apoyo y compensación para los estudiantes afectados por la interrupción del año escolar.
La crisis educativa en Magallanes requiere de un enfoque holístico y colaborativo que involucre a todas las partes interesadas. Solo a través de un esfuerzo conjunto podremos encontrar soluciones duraderas que beneficien a los estudiantes, los docentes y la comunidad en general.