La historia de la humanidad está plagada de estrategias de sometimiento, donde grupos poderosos han buscado someter y eliminar a sus oponentes. Uno de los primeros pasos en este proceso ha sido deshumanizar al otro, atribuyéndole características negativas y construyendo narrativas demonizadoras. Desde el nazismo y los judíos hasta los conflictos actuales, este patrón se ha repetido una y otra vez.
Sin embargo, el mundo ha cambiado de manera vertiginosa, y con ello han surgido nuevas formas de dominación y anulación del otro. Hoy, en lugar de controlar la prensa como lo hacían las dictaduras tradicionales, basta con abrir las compuertas de las redes sociales a todo tipo de mensajes, desde verdades hasta mentiras y calumnias. En esta proliferación de información, es cada vez más difícil separar lo importante de lo accesorio, lo real de lo falso.
Pero la amenaza va más allá. La destrucción del lenguaje se ha convertido en una herramienta eficiente para dividir y manipular a las personas. Líderes como Netanyahu y Trump, en su afán de imponer sus agendas, vacían de significado a las palabras, convirtiendo conceptos como «libertad» y «democracia» en meros instrumentos de poder.
El Peligro de la Pérdida del Lenguaje Común
Esta erosión del lenguaje común tiene consecuencias devastadoras. Cuando las personas y comunidades ya no pueden comunicarse de manera efectiva, se dificulta la construcción de relatos compartidos, el diálogo y la búsqueda de acuerdos. Las frustraciones y la impotencia fomentan desencuentros y violencias, alimentando un ciclo de deshumanización.
«La destrucción del lenguaje puede ser una forma eficiente para dividir y hacer más manipulable a las personas. Es un proceso que solo puede favorecer a quienes tienen el poder.»
Esto nos recuerda a la historia bíblica de la Torre de Babel, donde la confusión de lenguas llevó a la fragmentación y el aislamiento. Hoy, estamos enfrentando una deshumanización masiva provocada por los matones que deciden de forma arbitraria, utilizando el lenguaje como arma.
Reclamando el Poder de la Comunicación
Ante este panorama, es crucial que reclamemos el poder del lenguaje y la comunicación. Debemos recuperar el significado de las palabras, construir narrativas inclusivas y fomentar el diálogo y la búsqueda de consensos. Solo así podremos avanzar hacia una sociedad más justa e integrada, donde la diversidad sea valorada y la humanidad prevalezca sobre la división.
El camino no será fácil, pero es un desafío que debemos asumir si queremos evitar caer al borde del abismo. Juntos, podemos reconstruir el lenguaje común y fortalecer los vínculos que nos unen como seres humanos.