La junta militar birmana ha informado que el devastador terremoto de magnitud 7,7 que sacudió el centro-norte de Birmania el pasado viernes ha dejado al menos 200 muertos y 730 heridos. Este fuerte sismo, cuyo epicentro se ubicó a 17 kilómetros de la ciudad de Mandalay, también ha causado graves daños y víctimas fatales en la vecina Tailandia.
Según el portavoz de la junta, Zaw Min Tun, las cifras de víctimas podrían aumentar a medida que se evalúan los daños en las zonas más afectadas. El jefe de la junta militar, Min Aung Hlaing, informó en un discurso televisado que hay 144 fallecidos confirmados, además de 732 heridos.
Devastación y Llamado a la Ayuda Internacional
Las fuerzas armadas que controlan el poder en Birmania desde el golpe de Estado de 2021 han declarado el estado de emergencia en seis regiones del país: Sagaing, Mandalay, Magway, Shan, Naipyidó y Bago. Esto se debe a la grave devastación causada por el terremoto, que ha dejado edificios derruidos, infraestructura dañada y un saldo alarmante de víctimas.
Ante esta situación, el régimen militar ha realizado un inusual llamado a la ayuda internacional, reconociendo la magnitud de la crisis y la necesidad urgente de asistencia humanitaria y recursos para atender a los heridos y reconstruir las zonas afectadas.
Impacto en Países Vecinos
El fuerte sismo también se sintió en países cercanos, como Tailandia, donde al menos cuatro personas fallecieron y más de 80 quedaron atrapadas después de que un edificio en construcción se derrumbara en la capital, Bangkok. La primera ministra tailandesa, Paetongtarn Shinawatra, declaró el estado de emergencia en la ciudad.
Esta tragedia en Birmania y Tailandia evidencia la devastación que pueden causar los terremotos de gran magnitud, y la importancia de estar preparados y contar con una respuesta coordinada a nivel regional para atender eficazmente a las víctimas y reconstruir las zonas afectadas.
Ante este escenario, la comunidad internacional deberá brindar su apoyo a Birmania y Tailandia para superar esta crisis humanitaria y reconstruir la infraestructura dañada, con el objetivo de mitigar el sufrimiento de las poblaciones afectadas.